CONFLICTO

Palabra destacada en el léxico empresarial de los últimos tiempos.
Evitada. Ignorada. Problemática. Excluida.

No sólo como empresas sino ya como personas solemos buscar alternativas para no afrontar las dificultades que surgen.


Lo cierto es que el CONFLICTO es parte de la dinámica social de un equipo, también del mundo interior de una persona, y afrontarlo (que es distinto que enfrentarlo) es una sana estrategia de fortalecimiento y desarrollo grupal.

Claro que aparecen emociones, prejuicios, expectativas y ven la luz incluso otros desafíos que pasaban hasta entonces desapercibidos.

Cargamos con tantas cosas al CONFLICTO que la palabra queda ancha, pesada, tortuosa.

El líder puede actuar como catalizador de las energías que se encuentran (o desencuentran) y convertir la dificultad en un potente salto hacia un mayor rendimiento y bienestar.

Cuando esto no es posible, lo mejor es recurrir a profesionales que colaboran en el cambio de perspectiva y co-creación de nuevas formas para coordinar, decidir, encontrarse.

El Coaching, por ejemplo, es una opción de ágil implementación y probada eficiencia que trae beneficios asociados, como la integración de capacidades que serán luego parte del Equipo.

Hablaremos de Innovación Social también cuando reorganicemos, estableciendo nuevas conexiones, las herramientas y recursos con los cuales contamos para resolver nuevas necesidades emergentes.

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